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Nº 10 de Acta Verbum
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domingo, 4 de marzo de 2012

Clesorama S.L.

(Parte 4)

Aviso: Debido a las constantes presiones por parte de la cúpula de Acta Verbum quizá este texto no colme las desmesuradas expectativas del lector ávido de conocimiento.

RIIIIIIIING RIIIIIIIIIING.

-Domicilio de los Callaghan, ¿en qué puedo ayudarle?

-Celebro que aún tengas casa.

Joe giró la cabeza hacia su mujer, que lo miraba expectante.

-Es mi madre.

-Sacré Bleu!

La señora de Callaghan recogió el poleo hindú del regazo de su marido y se encaminó hacia la cocina. Joe era muy sensible y, por lo tanto, necesitaría unas sales de frutas para calmar la acidez de estómago que le producían los reproches de su madre.

-¿Eso que se oye de fondo es tu mujer? -la anciana madre de Joe volvía a la carga-. Marisa sí que es una buena nuera. Habla en cristiano y conoce perfectamente todas y cada una de las propiedades del estragón, sin la necesidad de ser jipi ni de olfatear inciensos.

-Bueno, madre, estoy encantado de que te acuerdes de que tienes un hijo con pelo, pero me llamas por algo en concreto, ¿no es cierto?

-Hijo, como espero que recuerdes, el mes que viene se cumple el 50 aniversario de la creación de CLESAROMA S.L.

-Qué memoria la mía… -murmuró Joe con sorna.

-No me andaré por las ramas. La empresa familiar está al borde del colapso, la situación es crítica, aberrante, insostenible. ¡No estaba así de mal desde aquella vez que instalaron una granja de olorosos cerdos al lado!

-¿Y qué? puedo hacer yo, sólo soy un reputado detective. Sabes que no entiendo nada de empresas lácteas.

-Ya me lo advirtió tu hermano.

Al escuchar aquella mención, el rostro de Joe enrojeció de cólera. Acto seguido, empezó a retorcerse el mostacho con enojo.

-Hijo, deja de estirarte los bigotes y escúchame con atención. Tal vez esta sea la única ocasión en que puedas serle útil a la empresa de tu querida madre.

-¡¿Y de que diantres se trata?! -exclamó con vehemencia nuestro detective.

-Ven a Huesca y te lo contaré con todo lujo de detalles. No me gusta tratar estos temas a través de la red telefónica… Cualquiera sabe de qué son capaces estos austro-luxemburgueses.

-Pero...

-Ni peros ni leches. Mañana hay cocido para comer, así que ya sabes, te esperamos en casa a las dos en punto… que seguro que no comes más que pavo y coliflor.

Dicho lo cual, colgó.

(Continuará…)



viernes, 16 de diciembre de 2011

Ladrillazo

Aviso: Debido a las constantes presiones por parte de la cúpula de Acta Verbum quizá este texto no colme las desmesuradas expectativas del lector ávido de conocimiento.

escaleras, deshollinador

Cuando Joe Callaghan Clesa abrió la puerta de su casa, la noche se cernió sobre él. Una nube de polvo negro envolvió su cara curtida en mil batallas, y le tiñó los bigotes, las cejas y las pestañas.

-¡Permita Dios que te conviertas en sartén y te cuelguen de un ojo! -rugió Joe al deshollinador que trajinaba en la otra punta del salón.

-¡Mon dieu, queguidó! ¡No la tomes con este pobge hombge! Si hubiegas mandado deshollinag antes no tendgíamos la casa que pagece Pompeya.

-¡Y si mi abuela tuviera bigote sería mi abuelo!

Joe se desembarazó de su gabardina. Le lanzó la fedora a su mujer y, mientras se arremangaba la camisa, se dirigió hacia la chimenea, con semblante contrariado.

-¡Aparte, apagahumos! ¡En toda mi vida no había tenido la desgracia de contemplar a un individuo tan calamitoso en sus quehaceres profesionales como usted! ¿No será, por casualidad, un inútil federado?

Joe encaró orgulloso la ennegrecida chimenea, escoba en mano. Ante semejante visión, un ladrillo asustado brincó de la pared y aterrizó justo sobre el dedo gordo de su pie derecho.
Joe se desvaneció, un poco amaneradamente.

-¡Le vas a decir a padre como se hacen los hijos! -apuntilló el deshollinador.

[…]

-¡Espabilá! ¡No me dejes con este cisco montado en el salón! ¡C´est incroyable! Toma este poleo que compgé en el viaje a Sgi Lanka, en mayó. ¡Quién te mandagá metegte en camisa de once vagas!

-¡Ay, mísero de mí! Primero un cansino en el despacho, seguido de gramos de hollín en el mostacho. Mis desdichas no conocen límites.

-Joe, ya no egues un muchacho. Debes asimilag que los tiempos en que tus gestas esquiadogas en las nieves de Huesca egan alabadás, ensalzadás, imitadás..., han acabadó. C´est fini. Pog ciegto, ¿qué ha pasado en el despacho?

-Un tipo estrafalario, de mirada turbia y aviesas intenciones, ha intentado contratar mis servicios. He accedido, no sin un ápice de desconfianza. ¡No puedo negarle nada al mundo del automóvil desde aquel rescate en los Pirineos en el 64!

-¡Ce n’est pas possible! ¡Ya empezamos!

-La noche era cerrada y el viento nos impedía regresar...

Y el teléfono comenzó a aullar: RING RIIIINGGGG.

Álvaro Sarró y Víctor Gozalo

lunes, 24 de octubre de 2011

ESTRAGÓN

Aviso: Debido a las constantes presiones por parte de la cúpula de Acta Verbum quizá este texto no colme las desmesuradas expectativas del lector ávido de conocimiento.

El redactor jefe llegó temprano a la agencia de detectives. La entrada de la oficina era un amasijo de astillas. Los muebles tenían tanto polvo como para no reconocerlos. Avanzó con precaución hacia el final del pasillo. Allí, en el marco de la puerta de la derecha, colgaba torcido un cartel: “JOE CALLAGHAN CLESA”. El redactor llamó tres veces. Al no recibir respuesta, entró en el despacho.

Detrás de una birriosa mesa de pino escandinavo, un orondo, bigotudo y cincuentón detective resolvía crucigramas. Llevaba puesta una fedora de los años 50 y una gabardina a juego. Todo ello, claro está, de color gris. El redactor jefe hizo una reverencia (casi alcanza el suelo con la nariz), al tiempo que preguntaba:

-Elegante caballero, ¿podría indicarme con quién debo hablar para contratar los servicios de su empresa?

-Conmigo, por supuesto. Soy el detective más curtido de este lado del Manzanares. He resuelto todo tipo de enmarañados entuertos. Pero ¡dése prisa! Tengo cita con el deshollinador a las dieciocho cero cero.

-No pongo en duda su brillante trayectoria. Debí adivinarlo por su aspecto y los múltiples diplomas que adornan su despacho -admitió el redactor-. Me gustaría que me informara sobre su rutina de trabajo y sus posibles gastos.

-Caballero, en esta empresa siempre elaboramos un estudio particular del caso, un plan de actuación (avalado por la World Association of Detectives) y , en base a ello, un presupuesto acorde a la dificultad de la misión encomendada.

-Mire, se trata de un asunto urgente a la par que grave. Quiero que investigue a fondo a la Unión de Estudiantes Progresistas, y en particular a su Secretaria de Acción Reivindicativa Estudiantil. Ese puesto huele a corrupción a la legua -el redactor jefe articuló una mueca de asco-. Además, quiero saber como se las han ingeniado para organizar una miríada de eventos en un plazo de tiempo tan reducido.

-Interesante. Muy interesante. Estos casos oscilan entre los 6.000 y los 9.000 euros. Todo depende de si creo conveniente la utilización de helicópteros.

-¿Helicópteros? Madre mía, la lucha por conseguir la supremacía informativa de la URJC va a acabar con lo que queda de mi maltrecho, aunque sedoso, cabello.

El detective Joe se quitó el sombrero y le guiñó un ojo, cómplice.

-Comprendo su situación. Como ve, yo sufrí el problema de la alopecia durante años. Le haré un descuento del 10% e intentaré reducir al mínimo posible la utilización de vehículos pesados. Pero no le prometo nada.

-¡Cerdos progresistas!

-¿Está usted bien? ¿Quiere una tila?

-¿Tila?

-Poleo, café, manzanilla, té, hierbabuena, eneldo, estragón.

-¿Estragón?

-Salvia, tomillo, hinojo...

-Tila está bien.

-De acuerdo, pero le recomiendo el estragón. Es muy útil para la digestión.

-Tomaré tila. Gracias.

-Siento hacerle esta pregunta, pero es un trámite legal de la empresa. ¿Dispone usted de aval?

-Pierda cuidado, me avala un conocido magnate de la industria automovilística.

-Entonces, caballero, ya tiene usted detective. Póngame a los pies de su señora.

-Le pido discreción. Hay intereses extremadamente importantes en este caso.

-No tema. Nadie va a percibir mi presencia

-Eso espero. No desearía tener ningún problema con su empresa.

-Pero, ¿quién es usted? ¿Quién le envía?

Continuará…

martes, 2 de agosto de 2011

Fander Spainer!!

mono escritor, monkey writer

Aviso: Debido a presiones desde la cúpula de Acta Verbum quizá este texto no colme las desmesuradas expectativas del lector ávido de conocimiento.

En el interior de la polvorienta redacción del periódico, dos prometedores y atractivos periodistas se devanaban la sesera. Se preguntaban cómo podían crear un producto digno de la publicación. Su conocimiento sobre energía nuclear era reducido y el agua la usaban principalmente para acompañar las croquetas. Pese a su soberbio manejo del léxico, pese a haber sido considerados en muchas ocasiones como unos esproncedas contemporáneos, la repentina urgencia publicatoria impuesta por el barbudo e irascible director los hacía estremecer.

Estos intrépidos gacetilleros ya habían mostrado sobradamente su valía en la creación audiovisual, pero ahora se enfrentaban a la gélida presencia del bloc de notas. No atinaban a comprender la obstinación que mostraba su director por destapar las tramas corruptas subyacentes a la administración universitaria. Tampoco es que se dieran mucha maña en lo que a esbozar viñetas o hacer bailar el carboncillo se refiere. Sabían que eran unos magos de la estructura del relato, aunque bien pensado, puede que eso no les sirviera para nada.

-Este repentino adelantamiento en la fecha de entrega es un ultraje. Un atropello. Un abuso. Una afrenta -los habilidosos redactores protestaban a la vez.

-¿Algo que quieran comentarme, caballeros? -el director surgió de entre las penumbras, como uno imagina que Drácula aparece en habitaciones ajenas.

-A sus pies, señor director. Pues teníamos una pregunta… Más bien una reflexión. Si prolongara el plazo de entrega del artículo un par de días podríamos contrastar mejor nuestras informaciones. Todo en pos de la gloria de Acta Verbum, por supuesto.

-¿Acaso no sabéis, ineptos, que el núcleo del reactor 2 de la central de Fukushima se haya dañado en un 33% y no se conoce la procedencia del vapor que sale del reactor? ¿No sois conscientes de que la supervivencia de la raza humana podría verse amenazada?

-Lo comprendemos, oh magnánimo jefe, pero si nos dejase entregarlo mañana...

-¿Mañana? El mañana no existe. Ale, me voy a negociar con los impresores. ¡Espero que tengáis algo bueno que ofrecerme a la hora del cierre! ¡A TRABAJAR!

Pero el desánimo no hizo mella en los titánicos redactores, mientras el reproductor de audio escupía una melodía espectral e hipnótica, y una misteriosa figura los observaba con aires de superioridad, desde su fortaleza de papel. Fuera rugía el vendaval. Los audaces periodistas se estremecieron. Y los dos al unísono, embriagados por las musas del conocimiento, gritaron: ¡¡¡¡¡¡ Fander spainer !!!!!!!

Nota: No quisiéramos que esto se tomase como un ataque contra Francisco Fernández, amado y respetado director de Acta Verbum. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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